Caracas: Ciudad de contrastes

     Aún me queda rastro del calor pegajoso que brinda la costa de La Guaira cuando aterrizas en Maiquetía. En mi nueva visita a Caracas nada ha cambiado y anoche, pude compartir esa vibra de la ciudad que te hace sentir nuevamente en casa.

     Aunque el primer impacto visual cuando subes a Caracas, sea el cordón de miseria que bordea a mi linda ciudad, una vez que estás dentro, cambia el panorama y te comienzas a rodear de grandes autopistas, edificios muy altos, vallas publicitarias, centros comerciales, lindas urbanizaciones y ves cómo aun el capitalismo continúa en sus venas.

     Una vez ubicada en el hotel me fui al Centro Comercial para absorber la energía caraqueña ¡Con esa hiperactividad que me encanta! Caracas es la capital y el centro financiero de Venezuela, aquí se mueve todo, tanto que por donde pases  notas como si hubiera un gran poder adquisitivo, pese a la alta tasa de inflación; y digo esto porque anoche al llegar fui a comprar productos de uso personal y casi me quedo infartada frente al chico de la caja. En fin, me monté en el auto y al dirigirme al hotel no sé cuantos automóviles último modelo pasaron junto a mí, me quedé realmente anonadada. ¡Se vive un contraste tremendo en la ciudad! Es como si vivieras a la vez en un mundo paralelo. Caracas es una urbe que aunque intenten ahogarla, se resiste a morir y pelea sin cansancio.

       

  Hoy quedé para almorzar algo light con un amigo, en Miga’s de Altamira, pero antes caminé un rato y me senté a contemplar el obelisco de la Plaza Francia, siempre lo hago, pues se mueve en ese sitio una energía especial, al menos para mí, aunque sí pude notar que la gente que la frecuenta ya no es la misma.

     Sin embargo hay que verla, allí inmaculada, siempre lista para ser contemplada, para enamorar, para celebrar y hasta para protestar.

Plaza Francia

 

     En fin, después de comer decidí caminar hasta la pastelería St. Honoré. Si prueban la “ópera” sabrán por qué siempre vuelvo, la verdad es que todo lo hacen riquísimo, el “Philadelphia” me ha abierto el apetito para esta noche; y es que lo que hago cada vez que vengo es engordar ¡con tantas exquisiteces! Ustedes dirán, pero bueno, esta le está haciendo publicidad a toda Altamira, pero la verdad es que en esta zona me siento más segura y  para quien venga como turista a Caracas sé que le agradarán estos sitios, durante la noche puedes comer o tomarte unas copitas en 360°, ubicado en la terraza del hotel Altamira Suites, lo recomiendo con los ojos cerrados y aunque no puedo negar que me trae muy buenos recuerdos, podemos disfrutar de una panorámica de Caracas al aire libre, algo sencillamente excepcional.

     Me voy a descansar un poco, pues me espera la movida nocturna y mañana al cerro del Ávila y por la tarde a un lindo pueblito…

     ¡Caracas, no viví tus techos rojos, pero  mi contrastante y ajetreada ciudad cuánto te añoro!

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